Dicen que de noche, la luna le canta a las hijas del silencio.
Esas que callan y todo se lo guardan en el pecho, en el cuerpo.
Las arrulla entre sus ondas de luz y entre los sonidos del viento las adormece.
Dicen que las melodías son inspiración pura de esas hijas,
que con su encanto se van a dormir.
Cuya sonrisa despierta al sol para que tenga ganas de salir.
Dicen también, que la luna les seca las lágrimas.
Abraza a sus hijas cuando tienen miedo de irse a dormir
y les da nuevo aire para respirar.
Cuando llega el amanecer
les dedica destellos con las gotas de rocio
les acaricia el cabello y promete volver en el siguiente anochecer.
Y entonces la hija de la luna tiene menos miedo
porque allá en el cielo está su madre,
le escribe un poema y ya puede dormir.
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