domingo, 4 de noviembre de 2018

Noche 3

Te dejaré un feliz noche del lado izquierdo de la cama, en tu lado favorito para dormir

Un beso tierno para que concilies el sueño y las preocupaciones no te roben la paz

Te dejo tantos te quieros que no cabrían en una nota de voz

Y te digo te extraño porque mis ojos piden verte dormir y arroparte entre mis caricias

Porque mis ojos se volvieron adictos a la luz de la noche tocando el lado izquierdo de tu cuerpo

De sentir tu corazón latiendo como si no importara más nada que vos y yo en tu cuarto

Porque mis manos extrañan recorrer tu piel tersa mientras cuido tu sueño

Ay amor, ojalá no te fueras aún
Ojalá la noche hubiera sido eterna y en un buen día no se hubiera acabado todo

Recorro el recuerdo para recordarte completo

Te extraño, y son las 10 con 10

Te extraño, musitan mis labios
Y añoro con el pecho a medio llorar volver a cuidar tu sueño

viernes, 2 de noviembre de 2018

Noche 1

Nunca voy a olvidar esa mirada tenue, pero tan viva
Ese ser mágico que llegó a mí en un invierno que se volvió cálido con su presencia

Nunca, pero nunca
Voy a olvidarte
Serás la historia que le contaré a mis hijos después de comer

Nunca voy a olvidar tu sonrisa cálida que supo acoger mi corazón cansado y lleno de miedos

Nunca voy a olvidar al muchacho que vi reposar todas esas noches entre mis manos
Si, mi amor, yo vine a cuidar tu descanso y cuidar tu corazón mientras duermes

Te dejo la paz de mi mirar cada que tengas miedo a la noche
Te dejo un beso lleno de pasión para que nunca olvides a esta loca que resucito con vos

Nunca voy a olvidar la textura de tu piel desnuda después del amor
De la luz tocando tu silueta
De tu silueta desnuda al lado mío
Nunca voy a olvidar tu forma de reír, tu pecho, tu dulzura, tu amor y tu ternura

Tu alma desnuda desde la primera mirada
Tu alma conmigo desde el primer Hola
Tu alma, tan pura
Tu alma, tan parecida a la mía


Y este silencio que hoy guardo es un adiós que niego
Porque a un amor cómo vos no se le dice adiós, se le dice hasta siempre

Gracias por ser mi nido, mi esperanza, mi confort y mi empuje

Te amo, amor de amanecer

domingo, 28 de octubre de 2018

Soberbia

Dime,
que tu nariz no busca más mi olor entre tu almohada.
Dime,
que tus labios ya no extrañan recorrer mi cuerpo.
Dime,
que tu aliento no busca el mío cada domingo por la mañana.
Que has encontrado otros brazos más cálidos que los míos.

Atrévete a mentir

Porque ambos sabemos
que tu corazón no late como con el calor de mis piernas.
Que nadie gime como yo tu nombre.
Que no hay otra piel que te sepa a hogar como la mía.

Porque la ves y por dentro sabes
que nunca vas a tener a alguien como yo entre tus sabanas, en tu hogar, en tu corazón.

A ver, atrévete mentir.

martes, 28 de agosto de 2018

Amanece y lloro

Amanece y lloro por vos, por tu ausencia. Lo niego un poco, intento dormir. No puedo.

Mi orgullo no me permite decirte que te extraño. Y es que te extraña cada partícula de mi, hasta el hueso más escondido de mi esqueleto. Mi cabeza no para de nombrarte, de recordarte y me rindo ante el llanto silencioso que de mis ojos empieza a brotar. 

Te extraño a vos, al amor inesperado de mis días. A vos que te amo como nunca había amado a nadie. Mala suerte la mía de enamorarme de mi amigo, de los cercanos, del que me da todo pero no puede más que eso; ser mi amigo. 

Varios meses han pasado desde que te descubrí entre el fuego de tu rabia y la templanza de tu angustia. Muchas cosas han pasado y no dejaré de pensar en la noche, las jacarandas, los matilisguates, aquella fuente antigüeña y vos y tus manos. 

Te extraño, a vos y nadie más. 

martes, 21 de agosto de 2018

¿Un ciclo sin fin?

La vida entera abre su recorrido y no sé por dónde empezar, tengo miedo. Mis zapatos están rotos y no tengo para comprarme unos nuevos. Me los quito y sigo, sí, me los quito y sigo. Se siguen abriendo caminos y las posibilidades son múltiples, tengo miedo. La cabeza me duele de tanto pensar, y mi terapeuta dice que avanzar sin elegir, es elegir. Ya avance diez metros y tengo miedo de seguir y continuar. Le temo a todo, a la oscuridad, al silencio, al vacío, a la risa, al amarillo, a mi garganta y sus sonidos, a lo nuevo, al movimiento, a lo viejo, a lo marchito, a mí.

Recién cumplí 25 años y aunque estas sensaciones me habían acompañado siempre, nunca las había visto tan de cerca. El miedo es gigante y siento que la vida es mucho para mí. Trabajo, casa, familia, y por supuesto, ser la mejor en todo; la mejor hermana, la mejor hija, la mejor artista, la mejor trabajadora, la mejor psicóloga. Simplemente es angustiante.

No sé a dónde ir, y prefiero quedarme en mi cuarto a ver como pasa el tiempo por el reloj. A veces me dan ganas de hacer, pero prefiero no, tengo miedo. Prefiero no intentar que defraudarme, porque constantemente soy un fraude. Alguien me dijo una vez, que así se me va a ir la vida, viendo el reloj, y tal vez sea cierto, pero no quiero salir de mi cuarto.

Mi sueños los guarde en una caja y los llevé a enterrar al cementerio de mi cuadra. No se los cuento a nadie, a nadie. Bueno, a veces les cuento algunas cosas a la gente, pero nunca por completo, inclusive a mí, no me lo cuento todo. Tengo miedo de que alguien los descubra, y por eso los lleve a enterrar. Hay una parte de mí que quiere ir y sacarlos de la caja, pero ya le dije que eso es muy tonto, se los pueden robar, se pueden perder, se pueden romper. Es mejor que permanezcan guardados en la caja, entre la tierra.

Quizás en el fondo, muy en el fondo soy una mujer que no se anima a dejar de ser niña. Quizás y si quiero salir del cuarto y desenterrar mis sueños. Quizás y solo tengo mucho miedo. Quizás el miedo al fracasar es muy grande, y prefiero escribirlo que contárselo a alguien.

Me invade el silencio, y le miedo me recorre completamente. La vida no es un juego, sin manual y sin instrucciones.

Tengo miedo.

Cuando el hombre inventó el fuego


Escrito y entregado en mayo, publicado hoy: 


Cuando la humanidad descubrió el fuego, descubrió el poder de tus manos.

 El poder de tus manos mientras se contiene el aliento meditabundo de tus noches.

 -El poder de tus manos mientras me rozas.-

 Tus manos contienen el fuego tibio de tu corazón cansado, de un cuerpo ardiente. La búsqueda constante por no calcinarte.

 - El poder de tus manos que me rozan con duda, que me tocan con pena, con extrañeza, con tibieza.-

 Sos el fuego que calcina, que destruye, que purifica. Sos el fuego y el metal. Sos el metal derretido entre tu propio fuego.

 -El fuego contenido en tus manos, que recorre mi cuerpo y me recorre entera.-

 Sos la figura y la forma deformada en el calor abismal de tu pecho. Tus heridas sangrantes huelen a carbón, y la última gota de sangre se evapora en tu llama más fuerte. Porque vos sos herida y sos cura, sos la deformidad y la posibilidad de construcción.

 -Tu fuego en mi cuerpo, tu cuerpo en mi cintura y espero serena, el fuego de tus manos.-

 Sos la absoluta fuerza en tu mirada angustiosa. En la mirada más noble, en la más honesta, se esconde tu verdadera fuerza.

 -La tibieza de tu cuerpo al abrazarme.-

Sos la debilidad dentro de tu pecho abierto. Sos la rosa escondida que intentas destruir en medio de tu puño estrecho y cerrado.

 - La mirada que evita verme.-

 Sos  como el fuego ardiente que construyó el mundo. Sos la llama vibrante que nada apaga.

 -Sos el fuego que no quiero apagar.- 

miércoles, 11 de abril de 2018

3:06 p.m.

Si yo fuera ella, 
te diría que también quiero quererte.

Tic tac
Tal vez no lo dijiste, tal vez solo asumí.

Tic tac
La posibilidad me recorre entera,
te diría que sí o que tal vez sí.
A quién le miento, 
te diría que sí a pesar del miedo.

Tic tac tic tac tic tac

La posibilidad me recorre entera, quizá y leí mal, quizás y no soy ella,
pero tal vez.

El tic tac del corazón se precipita,
te escribo mientras debería hacer algo más;
qué importa.

Tic tac, tus pasos, tic tac, tu mirada, tic tac, tu voz.
Tic tac, 
cuando te podré decir lo que me susurra el pecho.

Tic tac tic tac
El tiempo se para mientras estás cerca, el tic tac no suena más y me queda tu néctar, como recuerdo.

Me quedas vos al final de cada tac.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Nota el pie de página

En referencia a la pregunta inicial; esa pregunta, la super pregunta, la pregunta máxima, la pregunta madre de todas. La lectora y el lector podrán saber que no tenemos respuesta para esa pregunta, ni para ninguna otra. Nos movemos y andamos por la vida, con direcciones mentirosas, atados a la locura constante, al vacío negado -que cuánto más lo negamos más profundo es. Andamos por la vida cabando el agujero profundo en el que vamos a partir a otra dimensión metafisica. Rogando porqué otras dimensiones en realidad existan; siempre sabemos que no.

La miserable forma de vivir buscandole final a lo inconcluso, buscandole palabras al necio silencio, buscando formas maleables en las duras rocas; buscando sin saber qué ni para qué. Buscando neciamente que lo consolidado y firme de la vida, cambie.


Volvemos a decirlo, ésta y todas las preguntas no tienen respuesta. No, no hay verdades absolutas ni relativas. Existe carencia de verdades. Seguimos buscando, cual necio y aspero luto busca revivir cada mañana.


domingo, 7 de enero de 2018

Alicia

Sos la enredadera
Sos el ave libre
Sos la luz de tu mirada
Sos la risa risueña

Tu corazón late tanto y tan fuerte
Tu brillo no se apaga aunque a veces se espante

Sos fuerte
no como piedra
como raíz de árbol que se aferra con fuerza a la tierra
como tronco que se deja abrazar
como ramas que dejan crecer y caer a las hojas

Sos luz que no teme esconderse
Sos la chispa que enciende mil velas
Sos carisma y sos estrella

Sos Alicia
fantástica
como de cuentos
pero real





Aprender a Amar

Los primeros 21 años de mi vida la pase escondida en un castillo de hielo, protegida por paredes frías y transparentes, desde las que era posible ver todo afuera sin sentir nada adentro. A veces salía convertida en un cactus, rodeada de muchas espinas para que nadie pudiera acercarse. Esa fui yo, esa era yo. 

Llegaron los 22 y algo en mi había cambiado, algo pasó y decidí salir del castillo, salí con las espinas guardadas en el pantalón. Mi corazón frío se fue descongelando y llegue a un jardín lleno de flores. Hablé con el viento, con el agua, con el sol y con la risa; sí, aprendí a reír. Me encontré con personas maravillosas ante las cuales las espinas eran innecesarias, de pronto, era un enredadera. 

Y fui creciendo, y fui creciendo, y más personas llegaron. Una de ellas fue tan especial que decidí amarla distinto, como nunca lo había hecho. Me enseñó tanto de mí, tanto de él, pero debía irse. Corrí tras de él muchas veces, intente alcanzarlo, hasta que llegue al cruce en donde el camino se partía en dos; él siguió a la izquierda y a mí me llamaba el derecho con todos los colores que puedan imaginar. Seguí a la derecha llena de miedo, a veces desde el otro lado lo veía, y desde lejos nos saludamos. Muchas veces me pegue a la orilla del camino para escuchar sus pasos, para escuchar su risa, para sentir que de nuevo estabamos cerca, luego me dí cuenta de lo absurdo que era no fijarme en el camino que había elegido tomar. 

Cuando decidí ver, vi las enredaderas que estaban a mi lado; que estuvieron siempre. Caminé y de mi pies salieron flores y pasto verde. Comencé a correr y despegarme del suelo, estaba en el aire. Me convertí en un ave de alas fuertes y colores hermosos, sentí el aire jugando conmigo y decidí jugar con él. Ví a mi alrededor y muchas aves volaban a mi lado, y siguen aquí volando conmigo. 

Asombrosamente, las personas con las que fui dejando las espinas, con las que me convertí en enredadera están hoy; son enredaderas, son aves, son flores. Aún tengo miedo de acercarme y dejar que se acerquen demasiado. Especialmente estos últimos días, tengo miedo de lastimarles con mis espinas, de que se vayan, y a veces me miento diciéndome que era mucho mejor estar dentro del castillo.

El amor toma tantas formas. Tuve que ver afuera para verlo adentro, tuve que salir de mí para acercarme, y hoy, está latiendo dentro de mí y me dice que siga, me motiva a vencer cada uno de mis miedos; especialmente el miedo a volar y ser tan libre. 

Fui tempano de hielo, fue escarcha, fui espinas, y hoy soy un ave que está aprendiendo a soltar sus pesos y dejarse volar por el cielo tan azul y vivo como ella. Soy la vida que vibra en mi cuerpo, soy la vida que soy y me permito ser. Soy yo.