martes, 21 de agosto de 2018

¿Un ciclo sin fin?

La vida entera abre su recorrido y no sé por dónde empezar, tengo miedo. Mis zapatos están rotos y no tengo para comprarme unos nuevos. Me los quito y sigo, sí, me los quito y sigo. Se siguen abriendo caminos y las posibilidades son múltiples, tengo miedo. La cabeza me duele de tanto pensar, y mi terapeuta dice que avanzar sin elegir, es elegir. Ya avance diez metros y tengo miedo de seguir y continuar. Le temo a todo, a la oscuridad, al silencio, al vacío, a la risa, al amarillo, a mi garganta y sus sonidos, a lo nuevo, al movimiento, a lo viejo, a lo marchito, a mí.

Recién cumplí 25 años y aunque estas sensaciones me habían acompañado siempre, nunca las había visto tan de cerca. El miedo es gigante y siento que la vida es mucho para mí. Trabajo, casa, familia, y por supuesto, ser la mejor en todo; la mejor hermana, la mejor hija, la mejor artista, la mejor trabajadora, la mejor psicóloga. Simplemente es angustiante.

No sé a dónde ir, y prefiero quedarme en mi cuarto a ver como pasa el tiempo por el reloj. A veces me dan ganas de hacer, pero prefiero no, tengo miedo. Prefiero no intentar que defraudarme, porque constantemente soy un fraude. Alguien me dijo una vez, que así se me va a ir la vida, viendo el reloj, y tal vez sea cierto, pero no quiero salir de mi cuarto.

Mi sueños los guarde en una caja y los llevé a enterrar al cementerio de mi cuadra. No se los cuento a nadie, a nadie. Bueno, a veces les cuento algunas cosas a la gente, pero nunca por completo, inclusive a mí, no me lo cuento todo. Tengo miedo de que alguien los descubra, y por eso los lleve a enterrar. Hay una parte de mí que quiere ir y sacarlos de la caja, pero ya le dije que eso es muy tonto, se los pueden robar, se pueden perder, se pueden romper. Es mejor que permanezcan guardados en la caja, entre la tierra.

Quizás en el fondo, muy en el fondo soy una mujer que no se anima a dejar de ser niña. Quizás y si quiero salir del cuarto y desenterrar mis sueños. Quizás y solo tengo mucho miedo. Quizás el miedo al fracasar es muy grande, y prefiero escribirlo que contárselo a alguien.

Me invade el silencio, y le miedo me recorre completamente. La vida no es un juego, sin manual y sin instrucciones.

Tengo miedo.

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