Mi orgullo no me permite decirte que te extraño. Y es que te extraña cada partícula de mi, hasta el hueso más escondido de mi esqueleto. Mi cabeza no para de nombrarte, de recordarte y me rindo ante el llanto silencioso que de mis ojos empieza a brotar.
Te extraño a vos, al amor inesperado de mis días. A vos que te amo como nunca había amado a nadie. Mala suerte la mía de enamorarme de mi amigo, de los cercanos, del que me da todo pero no puede más que eso; ser mi amigo.
Varios meses han pasado desde que te descubrí entre el fuego de tu rabia y la templanza de tu angustia. Muchas cosas han pasado y no dejaré de pensar en la noche, las jacarandas, los matilisguates, aquella fuente antigüeña y vos y tus manos.
Te extraño, a vos y nadie más.
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