martes, 21 de agosto de 2018

Cuando el hombre inventó el fuego


Escrito y entregado en mayo, publicado hoy: 


Cuando la humanidad descubrió el fuego, descubrió el poder de tus manos.

 El poder de tus manos mientras se contiene el aliento meditabundo de tus noches.

 -El poder de tus manos mientras me rozas.-

 Tus manos contienen el fuego tibio de tu corazón cansado, de un cuerpo ardiente. La búsqueda constante por no calcinarte.

 - El poder de tus manos que me rozan con duda, que me tocan con pena, con extrañeza, con tibieza.-

 Sos el fuego que calcina, que destruye, que purifica. Sos el fuego y el metal. Sos el metal derretido entre tu propio fuego.

 -El fuego contenido en tus manos, que recorre mi cuerpo y me recorre entera.-

 Sos la figura y la forma deformada en el calor abismal de tu pecho. Tus heridas sangrantes huelen a carbón, y la última gota de sangre se evapora en tu llama más fuerte. Porque vos sos herida y sos cura, sos la deformidad y la posibilidad de construcción.

 -Tu fuego en mi cuerpo, tu cuerpo en mi cintura y espero serena, el fuego de tus manos.-

 Sos la absoluta fuerza en tu mirada angustiosa. En la mirada más noble, en la más honesta, se esconde tu verdadera fuerza.

 -La tibieza de tu cuerpo al abrazarme.-

Sos la debilidad dentro de tu pecho abierto. Sos la rosa escondida que intentas destruir en medio de tu puño estrecho y cerrado.

 - La mirada que evita verme.-

 Sos  como el fuego ardiente que construyó el mundo. Sos la llama vibrante que nada apaga.

 -Sos el fuego que no quiero apagar.- 

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